señorita de jardín

Publicado en por carlos

No pregunten cómo, pero allí estaba yo, acompañando a mi amiga y a su niño en lo que sería un “paseo” organizado por el jardín privado a donde concurre su adorable niño a quién llamaremos Franquito. Mi amiga, que es casi tan intolerante como yo en algunas cosas, me había pedido que la acompañara porque se embolaba si tenía que hablar con los demás “papis” por más de 10 segundos, además me echó en cara que ella se había solidarizado conmigo en situaciones análogas, me lo echó en cara sabiendo que mi rígido código ético me obligaría a acompañarla.

Entonces allí estaba yo, nenes correteando, papis, mamis y abus sacando fotos con sus cámaras digitales, etc. De repente la seño Claudia empieza a aplaudir y a canturrear una canción sobre sentarse y la cola en el piso, los niños comienzan a sentarse al rededor de la seño y los papis, todos detrás, se quedan esperando porque parece que la excursión saldrá de una buena vez luego de dos horas de espera… pero no. La seño Claudia y sus dos secuaces (seños también) quieren que los papis, adultos recién salidos del trabajo y abuelas con artrosis deformante, se sienten también en el suelo apoyando la cola en césped húmedo del patio. Algunos le hacen caso, incluso con entusiasmo… papis jóvenes y dinámicos, seguramente los papis de Indio Jael y de Tiara Morena que desde que aprendieron a decir la palabra “holístico” no paran de comer semillas y escuchar CD’s de ballenas en celo. Otros hacen de cuenta que no escucharon, se miran entre sí y sonríen, pensando quizás que un porcentaje razonable de papis con el culo mojado saciará el capricho de la seño Claudia… pero pronto descubren que no, que la seño Claudia no es fácil de saciar: –a los papis que están paraaadooos… la idea es que tooodos no sentemos para que podamos escuchar mejor a la seño Paula que nos va a hacer recomendaciones para el paseo...- dice dulcemente amenazante, moviendo sus manos con las palmas hacia abajo, como si la posición de mis pantorrillas tuviera algún efecto en la propagación de las ondas sonoras que saldrán de la boca de la seño Paula. Mi amiga y un par de padres más dicen algo entre dientes y se sientan en el suelo mojado, seño Claudia los mira complacida. Yo me quedo parado.

Lo hago por tres razones 1) yo ya hice el jardín, y no me llevé ninguna materia. 2) yo me lavo mi ropa (sin lavarropas) y este jean estaba recién lavado, y 3) Vi en la seño Claudia, bajo su ingenuo guardapolvo a cuadrillé, detrás de su prendedor de goma-eva con forma de abejita mielera y su sonrisa buena, a una ser retorcido y sediento de poder, un ser que disfrutaba de hacer sentar en suelo a un grupo de adultos laburantes y luego hacerlos callar como la lechuza que hace shhh, hace shhh… Yo me quedé parado, y no canté la canción, ni hice así con la mano como la lechuza. Mi amiga me miró y en sus ojos vi que, aunque ideológicamente respetaba mi acción, se arrepentía de haberme llevado. La seño Claudia me clavó su mirada de hada de cuentos llena de odio, y un papi que, roto las pelotas se había empezado a sentar, me miró y se incorporó lentamente. Cuando la seño Paula iba por la mitad de sus consejos, los que nos habíamos revelado poniéndonos de pie ya éramos legión, y todos pensábamos, ahora libres: -ya no más, seño Claudia… se acabó tu reinado de juegos y oscuridad… ya no contarás un sábado a la noche, cerveza en mano frente a tus amigos “… y después los hice hacer una ronda y cantar el arroz con leche jajaja…”-

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Viajes 03/29/2010 11:26


Muy buena la historia, la verdad que has sabido mostrar la esencia del personaje en este texto. Podria ser una vivencia personal? O solamente es fruto de tu imaginacion?