Mi carrera de escritor

Publicado en por carlos

 

Antes que nada, y permítanme la jactancia, me parece importante aclarar que en esto de la escritura yo empecé de abajo, y lo digo porque ahora hay mucho escritor profesional que anda  mostrando chapas y uno no sabe si alguna vez se ensuciaron las manos con tinta. A los 16 años agarré mi primer laburo de escritor en un librito de cuentos para chicos que se estaba escribiendo en mi barrio, no era una gran cosa, me tomaron como albañil de construcción oracional, no pagaban mucho y el laburo era bastante pesado, casi siempre pasaba de las 8 horas, además ayudaba a descargar las camionadas de conectores y terminaba con la espalda rota. Mi jefe era una maestro mayor de obras fundamentales, un viejo jodido, sabía pero era muy mañoso… estructurado, si le llegabas tarde era capaz de mandarte a lustrar todas las sangrías o a medir todas las “b” largas desde el primer capítulo, pero yo le rendía bien, y de última fue él mismo el que me recomendó para mi siguiente trabajo.

El viejo tenía un conocido que estaba haciendo un diario, parece que necesitaban a alguien y saltó mi nombre, era un diario local, nada muy importante, pero por aquellos días yo ya estaba por terminar la secundaria y me vino bien, quedé como encargado del depósito, hacía los pedidos a los proveedores, firmaba los remitos… si me llegaba a quedar sin sinónimos o sin comas se paraba todo, así que era un laburo bastante movido, menos físico pero de más responsabilidad. Una vez me pasó, no fue culpa mía pero el responsable era yo, la cosa es que se atrasó una entrega de acentos ortográficos y nos quedamos sin, yo pensé -acá me echan a la mierda- pero me salvó un viejo que estaba en mantenimiento morfológico y que a veces tomaba mate conmigo. El viejo había laburado mucho tiempo de tornero en un taller de escritura, viejo canchero, me acuerdo que me dijo –tranquilo pibe, no te vuelvas loco… traete tres cajas de comas y la mola- yo estaba desesperado –cebate unos mates por lo menos-  me dijo. La cosa es que el viejo agarró las comas con la morsa y les entró a dar con la amoladora , dos toques y quedaban derechitas, había que mirarlas mucho para darse cuenta que no eran acentos, -vos andá pasándoles tela esmeril así se nota menos- me dijo, así que estuvimos toda la noche, y al final pude zafar. Me avivé bastante  durante ese tiempo.

Después un día me llamaron para mi primer trabajo “importante”, yo había dejado mi currículum, se trataba de una novela policial, un proyecto medianamente grande a cargo de un ingeniero semántico, era un laburo más cheto, más tirado para el lado del diseño, me tuvieron dos semanas a prueba y después me pusieron de jefe de párrafo, para mí fue un gran salto de página, era una empresa seria. Yo supervisaba mi sector y hacía informes para Ingeniería, pero a la vez no dejaba de estar en contacto permanente con la escritura propiamente dicha, tenía que tomar decisiones todo el tiempo, nunca me voy a olvidar de la vez en que un contratista me quiso pasar, estábamos por terminar el décimo capítulo y me puse a recorrer el texto, en eso veo un signo de pregunta medio torcido, el contratista me buscaba charla, me quería distraer, yo me di cuenta enseguida que era un signo de admiración doblado, y mal doblado encima, me di cuenta porque yo también la había hecho un par de veces cuando laburaba en el diario, pero en un diario pasa, se lee una vez y se tira, no es tan peligroso. La cosa es que lo levanté y lo dejé caer, seguramente pensó que estaba con un gil de esos que hablan mucho y nunca se ensuciaron las manos, el tipo no sabía qué decirme, hubo que romper como dos párrafos enteros y soldar todas las oraciones de nuevo, una por una. Imaginate que si te queda una fisura en un conector, no sé… se te raja una “y” griega ponele… se te puede venir toda la superestructura abajo, y ahí ya tenés que contratar a un equipo de progresión temática con remos y todo que, en el caso de que salve algo, te van a cobrar como si hubieran laburado ellos solos, por suerte lo arreglamos a tiempo, al contratista le llegó el telegrama al día siguiente, me quiso echar la culpa a mí… un boludo, después me enteré que había terminado haciendo turno de noche como vigilante ortográfico en un revista de moda femenina, un laburo de mierda. Lo cierto es que la novela anduvo bastante bien y seguí trabajando un tiempo para ellos,... ahí conocí a mi actual mujer, Laura, ella es paisajista de cuento costumbrista y estaba contratada en un proyecto que recién estaba arrancando. Para esa época a mí ya me habían asignado al departamento de ficcionalización junto con un flaco que era agrimensor de campos semánticos, piola el flaco, él nos presentó. Laura se daba maña más allá de su especialidad, de hecho había diseñado todos los muebles de una novela histórica que, en su momento, fue muy bien vista por la crítica.  Al año  me pusieron a cargo de un proyecto entero, por un lado estaba contento porque estaba ganando bastante bien, pero por el otro me sentía algo aburrido, lo único que hacía era aprobar planos ajenos o mandarlos a “corrección”, o me la pasaba discutiendo con los de Presupuesto Lexical que me rompían las pelotas con la economía lingüística o si no, como era un proyecto de literatura de género, me la pasaba mirando telas, cuando tranquilamente yo te podía diseñar toda la instalación eléctrica de una novela de ciencia ficción… diseñarla y ponerla a andar.

Cuando terminé el proyecto ya tenía decidido que quería empezar mi propio negocio, me fui de la compañía en buenos términos, con las mejores recomendaciones, no querían que me vaya, hasta me ofrecieron más guita, pero ya tenía tomada la decisión, además ya estaba podrido de algunas cosas, tenía que lidiar con mucho charlatán especialista en nada, el ultimo fue un estúpido que no paraba de decir que él era Técnico Superior en Signos de Puntuación y que solo él podía decir cuando iba punto y coma y cuando no, casi lo mando a la mierda. Laura me acompañó cuando me fui, así que ahora tenemos nuestra propia empresa, y es casi seguro que nos otorguen la licitación para un libro de poesía ya que hace poco hicimos una inversión grande cuando compramos la sierra de precisión láser para los cortes de verso y un metaforizador de 500  gigabytes traído de Alemania. Yo creo que todo se va a ir dando, por ahora estamos bien, muchos dicen que escriben por necesidad, yo la verdad lo hago por placer.

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Pochy...tu madre 05/17/2009 23:27

Despues de mucho andar por cada ìcono de la compu....lo descubri....vos ya sabes, aunq me lo habìas dicho no lo recordaba,....y aquì estoy, leyendo cada lìnea y realmente no tienen desperdicio, es de verdad, buena tu pluma,... de una calidad y cratividad ùnica...
Estoy orgullosa de vos hijo, basicamente porque sos, no solo un excelente escritor, sino un excelente ser humano, buena persona, y mejor hijo. TQM..Mamà.