efemérides

Publicado en por carlos

Un día como hoy, pero de 1922, zarpa del puerto de Córdoba, en su primer glorioso viaje, el gigantesco transatlántico Kaiser Baigorria, enorme embarcación de lujo de 200m de eslora equipado con los más opulentos dispositivos de entretenimiento de la época entre los cuales se cuentan: dos canchas de fútbol, tres de tenis, un campo de golf, un salón de bowling, tres pistas baile, una de karting, dos mesas de ping pong, un metegol y un hipódromo. La gigantesca nave compite en tamaño y confort con los otros colosos de su época como el trasbordador Pekinés Xenxaxión y el leviatánico crucero ruso Elpedasovski.
                Diseñado por el ingeniero naval boliviano Axel Sorujo Sorujo y conducido por  el “As de los mares” capitán Iulius Plankton, el Kaiser Baigorria navega sin problemas durante quince minutos hasta que una de las alarmas de abordo avisa que hay desperfectos en las bodegas inferiores; veinte minutos después la sala de máquinas está totalmente inundada y el titán de los mares comienza a hacer agua. El pánico no tarda en apoderarse de toda la embarcación, especialmente de la 1ª clase, donde viajaban  el polista Juan Cruz Peralta Garca, la conductora Susana Sorete, el empresario Mauricio Condoni y la diputada provincial Evangelina Turrety, personajes que abandonan el barco incluso antes que las ratas y son rescatados por el buque merquero Medellín sin que de ellos vuelva a saberse nada nunca nunca más. Antes del mediodía la enorme embarcación se parte en cinco pedazos y se hunde para siempre a cincuenta metros de la costa, muriendo 60.000 personas y dos Disc Jockey. La banda siguió tocando hasta el final y después huyeron junto con el capitán en su lancha personal para poner, años más tarde, un bonito cabaret en las afueras de Zapala. ¡¡Gracias Kaiser por tu aguante!!, desde aquí este humilde homenaje.  

 

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Alpapirovska La Mosqueta 04/20/2009 02:17

¡Ay, Sr. Blacott!, no sabe la cantidad de remembranzas que me trajo propiamente hasta la puerta de mis narices moqueantes con esta efeméride tan pero tan cara al sentir del pueblo neocelandés todo (incluye suburbios y planos de la Gran Celandia). No va que usted ma habla del Kaiser Baigorrita y de resultas que allí, en ese fatídico viaje fraternal que tenía como fin último estrechar los lazos de amistad entre el Sindicato Argentino de Actores En Pelotas filial Paysandú (le aclaro que Susana Sorete se coló en esa oportunidad porque ella, lo que es ella no tenía el carné al día, que se sepa) y las tribus portuguesas de la etnia de los domínicos (no confundir con los benedictinos que son el pueblo maldito de los océanos celestiales, como aprendí en el Manual del Alumno Borraerense), bueno, la cosa es que ahí viajaba mi abuelo por parte de sifonero, el ilulstre Idelfonso Artemio Dell'Ortondo. Lo que usted no sabe es que lo del desperfecto en la bodega fue puro cuento para los medios (Santo Biassatti quiso denunciarlo pero lo callaron con tres pollos de la chacra privada de Mónica y César, lo leí en Billiken) porque apenas terminó todo el estofado no va que se nos aparece el abuelo Idelfonso en casa con un tapón gigantesco y muerto de risa diciendo "¿saben lo qué?, encontré el tapón del fondo del Kaiser, se lo saqué para ver qué onda ¡y se hundió la chatarra, se hundió!"... cabe acotar que mi abuelo era bastante guarro cuando quería.